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Washington confirma cargos penales contra Maduro y Cilia Flores
Nicolás Maduro, quien pasó de conductor sindicalizado de autobús a líder del régimen venezolano, fue capturado el sábado en Caracas durante un ataque ejecutado por fuerzas estadounidenses, marcando el desenlace de una larga escalada de presión internacional.
El presidente Donald Trump anunció la captura en redes sociales a primera hora del día. Horas después, la vicepresidenta Delcy Rodríguez informó que se desconocía el paradero de Maduro y de su esposa, Cilia Flores. La fiscal general estadounidense, Pam Bondi, confirmó que ambos enfrentarán cargos derivados de una acusación presentada en Nueva York.
La detención ocurre tras meses de creciente presión de Estados Unidos, en un contexto de deterioro institucional, represión política y colapso económico en Venezuela. Durante su mandato, Maduro sostuvo un discurso que presentó a Washington como la principal amenaza externa, mientras profundizaba el control interno y el desmantelamiento democrático iniciado tras la llegada al poder de Hugo Chávez en 1999.
La trayectoria política de Maduro comenzó hace cuatro décadas. En 1986, recibió formación ideológica en Cuba y posteriormente trabajó como conductor del metro de Caracas, donde emergió como líder sindical. En los años noventa, agencias de inteligencia venezolanas lo identificaron como un radical de izquierda con vínculos cercanos al gobierno cubano.
Tras incorporarse al movimiento de Chávez, ocupó cargos clave: legislador, presidente de la Asamblea Nacional, canciller durante seis años y vicepresidente. En 2013, Chávez lo designó sucesor en su último mensaje público. Ese mismo año, Maduro ganó una elección ajustada y asumió su primer mandato.
Su presidencia estuvo marcada por una crisis social, política y económica profunda, con más de 7.7 millones de venezolanos forzados a migrar, miles de opositores encarcelados y denuncias de tortura. La represión de protestas dejó decenas de muertos y derivó en una investigación de la Corte Penal Internacional, aún abierta en 2025.
La economía venezolana se contrajo 71% entre 2012 y 202, con una inflación que superó el 130,000% y una producción petrolera reducida a menos de 400,000 barriles diarios. Aunque en 2021 Maduro aplicó ajustes que frenaron la hiperinflación, su gobierno utilizó negociaciones políticas para obtener alivios de sanciones, incluida la licencia que permitió a Chevron reactivar operaciones.
Las elecciones de 2024 profundizaron la crisis. Aunque el Consejo Nacional Electoral declaró ganador a Maduro, la oposición documentó una derrota frente a Edmundo González. Las protestas posteriores dejaron más de 2,000 detenidos, y pese al rechazo internacional, Maduro fue juramentado para un tercer mandato en enero de 2025.
El regreso de Trump a la Casa Blanca ese mes aceleró el desenlace. El refuerzo militar estadounidense en el Caribe y la ofensiva contra el narco-terrorismo colocaron al gobierno venezolano bajo máxima presión. Para Maduro, fue el inicio del final.


