¡Síguenos!La Guaira y Caracas continúan entre las zonas con mayor impacto tras los dos terremotos.
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Una semana después de los dos terremotos que sacudieron el norte de Venezuela, cientos de venezolanos y equipos de rescate de distintos países mantienen este miércoles una intensa carrera contra el tiempo para encontrar sobrevivientes entre los escombros.
El miércoles 24 de junio, a las 6:04 p.m., un primer terremoto de magnitud 7.2 estremeció la región. Apenas 39 segundos después, un segundo sismo de magnitud 7.5 volvió a golpear el territorio. Aunque ambos epicentros se localizaron en el estado Yaracuy, las mayores afectaciones se registraron en La Guaira y Caracas.
La emergencia mantiene a miles de familias en una situación de incertidumbre. Mientras numerosas personas continúan buscando a sus familiares desaparecidos entre edificios colapsados, otras perdieron sus viviendas y permanecen en campamentos improvisados instalados cerca de las zonas devastadas.
De acuerdo con el balance preliminar presentado por el gobierno venezolano, la tragedia deja hasta este miércoles cerca de 2,000 muertos, más de 10,571 heridos y cerca de 50,000 desaparecidos.
Pese al paso de los días, algunos rescates continúan alimentando la esperanza. Entre ellos destaca el hallazgo con vida de un niño de 3 años, localizado después de permanecer casi seis días atrapado en La Guaira, considerada la región más afectada por los terremotos.
En esa misma entidad, brigadas de rescate acumulaban la noche del martes más de treinta horas de trabajo para liberar a Hernán Gil, quien permanece con vida bajo los restos de un edificio en Catia La Mar. El vigilante ha recibido hidratación desde que fue localizado el domingo, aunque las maniobras avanzan con dificultad debido a que quedó atrapado en la garita del sótano del inmueble donde trabajaba.
Durante estas horas críticas, el silencio se ha convertido en un elemento esencial para las labores de búsqueda. En distintos puntos de La Guaira, autoridades y rescatistas solicitan detener cualquier ruido que pueda impedir escuchar señales de vida entre las ruinas.
La presión también alcanza al sistema hospitalario. En hospitales de Caracas, el personal médico atiende a la mayoría de los 10,571 heridos bajo condiciones precarias.
"Hemos recibido a pacientes en muy malas condiciones. Tan en malas condiciones que muchos han terminado con alguna amputación. Por lo menos un 60 % están amputados. Tenemos al menos 30 pacientes (niños) desde el miércoles", indicó un pediatra del Hospital Miguel Pérez Carreño de Caracas.
Al mismo tiempo, los cementerios y crematorios de la capital enfrentan una fuerte saturación derivada de la emergencia. Paralelamente, miles de personas continúan sin vivienda, ya sea de forma temporal o definitiva, por lo que permanecen expuestas a la intemperie mientras avanzan las labores de rescate y atención humanitaria.


