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Suficiente agua congelada como para cubrir con una capa de 5 pies de espesor todo el territorio continental de Estados Unidos.
El calentamiento del planeta está acelerando el deshielo de las dos grandes capas de hielo de la Tierra. Según un estudio publicado el miércoles en la revista Scientific Data, cinco sextas partes de ese derretimiento no provienen de un aire más cálido, sino de aguas más templadas que erosionan las capas de hielo por debajo y por los lados, a medida que los glaciares desembocan en el océano. Sus autores advirtieron que esto es una mala noticia para el aumento futuro del nivel del mar.
“Las capas de hielo se están derritiendo rápidamente”, dijo el coautor del estudio Eric Rignot, científico especializado en hielo de la Universidad de California en Irvine. “Estamos derritiendo las regiones polares; el nivel del mar está subiendo en todo el mundo y agravará la vulnerabilidad de las zonas costeras”.
Cifras descomunales de deshielo, personas inundadas
Las cifras detrás del deshielo son a la vez descomunales y engañosamente pequeñas.
Todo ese hielo derretido se convirtió en casi 11.3 cuatrillones de litros, lo que elevó el nivel del mar global alrededor de una pulgada desde 1979, además de otros factores climáticos que también están haciendo subir la altura de los océanos, señaló el informe.
Una pulgada puede no parecer gran cosa, pero por cada tercio de pulgada de aumento del nivel del mar, entre 2 y 3 millones de personas más sufren inundaciones al menos una vez al año, explicó la autora principal del estudio, Ines Otosaka, científica del hielo en la Universidad de Northumbria, en Inglaterra.
El glaciar Jakobshavn en Groenlandia está retrocediendo ahora hasta 164 pies al día, dijo Otosaka.
La colaboración internacional de científicos polares, encabezada por la Agencia Espacial Europea, antes solo había analizado el deshielo de las capas desde la década de 1990, basándose en datos de satélites europeos.
Pero al incorporar satélites de la NASA, los científicos pudieron reconstruir los volúmenes de hielo de la Antártida hasta 1979 y los de Groenlandia hasta 1972.
El deshielo se acelera
“Hay una tendencia clara: las capas de hielo están perdiendo más masa y eso ha ido aumentando de década en década, sobre todo si se observa el hielo que se descarga al océano”, dijo Otosaka. “Y está muy claro que hay un vínculo con el cambio climático”.
Según Otosaka, los datos muestran que en los años setenta, ochenta y hasta bien entrados los noventa, las capas de hielo eran relativamente estables, pero luego comenzó el deshielo y realmente se disparó durante la década de 2010.
“Eso es motivo de preocupación, porque muestra que los cambios van con décadas de retraso respecto del calentamiento global, lo que significa que podemos esperar que continúen durante muchas décadas más, incluso si logramos frenar el calentamiento del planeta”, dijo el coautor del estudio Andrew Shepherd, también de Northumbria.
El ritmo acelerado pareció frenarse entre 2020 y 2023, pero los autores del estudio señalaron que eso reflejaba más variaciones meteorológicas de corto plazo que tendencias de largo recorrido. Otosaka dijo que el estudio se detuvo con datos de 2023, pero que ha revisado mediciones posteriores y encontró que la tendencia acelerada volvió a repuntar.
Buena parte de la estabilidad en la Antártida se debió a que la Antártida Oriental registró nevadas récord, lo que compensó el rápido deshielo en la menos estable capa de hielo de la Antártida Occidental, indicaron los autores.
La pausa de tres años fue “solo un bache en el registro”, dijo Rignot. “La tendencia prolongada al alza se debe al clima, y la amenaza es absolutamente clara”.
Preocupación ante un escenario de colapso
Los mayores cambios que observaron los científicos se dan en lo que llaman procesos dinámicos, más abruptos y activos que el deshielo lento y sostenido causado por el aire, y algo que puede detonar “puntos de inflexión” descontrolados, dijo Otosaka.
El científico del hielo de la Universidad de Nueva York, David Holland, dijo que eso es lo que le preocupa “porque la mayor parte de la pérdida de hielo es dinámica y eso es exactamente lo que cabría esperar en un escenario de inestabilidad y colapso de una capa de hielo”.
El equipo internacional utilizó 45 estudios independientes y 27 satélites diferentes. “El uso de métodos relativamente independientes me da mayor confianza en el resultado”, dijo Holland, que no formó parte del estudio. “La tendencia al alza es real”.
“Los ‘comodines’ de la pérdida de masa en la Antártida siguen planteando un reto para la gestión humana del planeta: un peligro claro y presente, aunque a muchas décadas de distancia”, dijo el científico del hielo de la Universidad de Colorado Ted Scambos, que no participó en el estudio. “Hoy, como sociedad, somos lo bastante inteligentes para conocer el futuro, pero no lo bastante prudentes para actuar en función de ese conocimiento”.


