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Pemex sostiene que no existen riesgos para la población, mientras comunidades exigen estudios independientes.
A casi cuatro meses de la explosión del pozo exploratorio Krem-1 de Pemex, habitantes del municipio de Las Choapas, Veracruz, aseguran que las consecuencias del incidente continúan afectando su vida cotidiana. Las comunidades denuncian problemas de salud, contaminación de cuerpos de agua y pérdidas en actividades agrícolas, mientras solicitan atención de las autoridades y la realización de estudios independientes.
La emergencia comenzó el 5 de marzo, cuando ocurrió la explosión del pozo ubicado en el ejido Constitución, en la zona rural de Las Choapas. Desde entonces, una densa neblina y una columna constante de humo permanecen visibles sobre la región, donde poblaciones como El Nacimiento, Francisco Villa, Plan de Iguala y otras comunidades cercanas afirman enfrentar un deterioro en sus condiciones de vida.
Los habitantes relatan que, desde el incidente, aumentaron los casos de tos, dolor de garganta, gripa, irritación ocular, dolores de cabeza y molestias respiratorias. Cruz Manueles, habitante de El Nacimiento, señala que los síntomas comenzaron inmediatamente después de la explosión y que afectan principalmente a niñas, niños y personas adultas mayores.
Las familias también sostienen que la situación ha provocado pérdidas económicas. Además del impacto en la salud, afirman que la contaminación alcanzó arroyos utilizados para consumo doméstico, riego y actividades productivas. Según los testimonios, aceites y sustancias viscosas llegaron a diversos cuerpos de agua, provocando la muerte de peces e impidiendo que las comunidades continúen utilizándolos como fuente de abastecimiento.
El 12 de junio, Petróleos Mexicanos (Pemex) informó que concluyó los trabajos de infraestructura para atender la contingencia operativa en el pozo Krem-1. La empresa indicó que las mediciones de calidad del aire no superan los límites establecidos por la normatividad vigente y aseguró que mantiene servicios médicos móviles y apoyo comunitario para la población de Las Choapas.
Sin embargo, habitantes de la región sostienen que la realidad es distinta. Clemente Pardo Zavala, agente municipal de la congregación Pedregal, afirma que miles de personas continúan expuestas al humo y a la contaminación generada por el incidente. Además, pobladores aseguran que las brigadas médicas únicamente entregan paracetamol y no realizan evaluaciones clínicas especializadas.
Los productores agrícolas también reportan daños importantes. De acuerdo con testimonios de habitantes de Francisco Villa y otras comunidades, cultivos de maíz, limón, papaya, piña, mango y naranja presentan pérdidas, mientras algunos ganaderos reportan abortos en ganado vacuno. Los pobladores consideran que estos efectos están relacionados con la contaminación del agua y del aire.
El proyecto Krem-1 fue desarrollado como un pozo exploratorio para confirmar recursos prospectivos en la Cuenca del Sureste. De acuerdo con la planeación del proyecto, se contemplaban perforaciones de entre 3 mil 390 y 3 mil 700 metros de profundidad.
El 16 de junio también se reportó la muerte de un trabajador de una empresa contratista que laboraba en el pozo Krem-1. Pemex informó que el fallecimiento estuvo relacionado con condiciones médicas previas; sin embargo, el hecho incrementó la preocupación entre habitantes de las comunidades cercanas.
Mientras la columna de humo continúa visible, las familias afectadas mantienen su exigencia de recibir atención integral, estudios ambientales independientes y análisis médicos que permitan conocer las posibles consecuencias a largo plazo. Los habitantes sostienen que buscan respuestas sobre la calidad del aire, del agua y los efectos que la emergencia podría generar en su salud y en el entorno donde viven.


