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Plantea cambios profundos al tratado comercial de América del Norte
De cara a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el abogado y veterano estadounidense Jamieson Greer será el encargado de representar al gobierno de Donald Trump en el proceso. Su nombramiento como representante comercial de Estados Unidos ocurrió en noviembre de 2024 y fue ratificado por el Senado en febrero de 2025, consolidando su papel estratégico.
Nacido en 1980, Greer construyó una trayectoria sólida en derecho comercial internacional. Tras formarse académicamente en instituciones como la Universidad Brigham Young, la Universidad de París y la Universidad de Virginia, desarrolló experiencia jurídica en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Más adelante, sirvió entre 2008 y 2012 en la Fuerza Aérea de Estados Unidos, incluyendo una misión en Irak como jefe de justicia militar.
Su perfil combina experiencia técnica y operativa. En el primer mandato de Trump, fue jefe de gabinete del representante comercial Robert Lighthizer entre 2017 y 2020. Desde esa posición participó directamente en la renegociación del TLCAN, proceso que derivó en la creación del actual T-MEC en 2020.
De cara a la nueva revisión, Greer llega con conocimiento detallado del acuerdo. En diciembre de 2025, durante un informe ante comités del Congreso estadounidense, reconoció que el tratado ha sido un “éxito hasta cierto punto”, aunque subrayó que no se han alcanzado objetivos clave como el fortalecimiento manufacturero de Estados Unidos ni la creación suficiente de empleos.
El diagnóstico es claro. Según el informe, el acuerdo ha dado certidumbre comercial, pero presenta deficiencias que impiden una aprobación automática. En ese contexto, Greer ha señalado preocupaciones específicas sobre México, incluyendo la aplicación de leyes laborales y cambios en el clima de negocios derivados de reformas constitucionales.
La postura del representante comercial apunta a una revisión profunda. Incluso, ha dejado abierta la posibilidad de distintos escenarios: “¿Se podría abandonar? Sí. ¿Se podría revisar? Sí. ¿Se podría renegociar? Sí”. Con ello, la revisión del T-MEC se perfila como un proceso decisivo para el futuro económico de la región.


