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Realizar pagos anticipados, especialmente en los primeros años, permite abonar directamente al capital, reducir intereses y acortar el tiempo de deuda. En síntesis, un crédito hipotecario no es solo una cuota mensual: es una decisión estratégica para construir patrimonio y asegurar vivienda propia con visión de largo plazo.Condusef detalla tasas, plazos y costos iniciales clave.
Adquirir una casa o departamento propio sigue siendo uno de los objetivos financieros más relevantes. Sin embargo, pagar de contado rara vez es viable. En ese escenario, los créditos hipotecarios se consolidan como una alternativa funcional y estructurada para comprar, construir o remodelar vivienda.
De acuerdo con la Condusef, estos financiamientos pueden ofrecer tasa fija, variable, variable con tope o mixta. La tasa fija destaca por su previsibilidad: mantiene el mismo porcentaje durante toda la vida del crédito, lo que facilita planificar pagos sin sobresaltos. La tasa de interés representa el costo anual del dinero prestado y se liquida mensualmente sobre el saldo pendiente, no sobre el valor original del inmueble.
El proceso inicia con un desembolso relevante. El solicitante debe cubrir enganche, avalúo, comisión por apertura, gastos de investigación y escrituración. Esto exige ahorro previo antes de firmar el contrato. En la práctica, el financiamiento cubre entre el 70% y 80% del valor de la propiedad; el resto proviene de recursos personales, familiares o compartidos con pareja.
Entre las opciones vigentes, la Hipoteca Simple Banorte ofrece tasa fija anual preferencial de 9.5% y plazos de 5 a 20 años. Un mayor enganche reduce intereses totales y fortalece el control financiero.
El plazo total puede oscilar entre 5 y 30 años, y define la carga mensual sin comprometer estabilidad económica. Además, el crédito integra seguros de vida, daños y desempleo, incluidos en la mensualidad para proteger tanto al deudor como al patrimonio.


