¡Síguenos!Cambios regulatorios y financieros complican operación de empresas en México.
TwittearVisitas: 129
El Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) volvió a encender alertas sobre el panorama económico nacional. ¿Qué ocurre? La incertidumbre económica se perfila como constante en la segunda mitad del año. ¿Quién lo advierte? Gabriela Gutiérrez Mora, presidenta del organismo. ¿Cómo se explica? Por una combinación de reformas internas, tensiones externas y una revisión compleja del T-MEC. ¿Cuándo? En el contexto actual y con impacto proyectado para el cierre del año.
Gutiérrez Mora sostuvo que el clima de negocios mantiene una fragilidad visible. Subrayó que factores internos y externos convergen y elevan el nivel de riesgo. En ese escenario, advirtió que si el conflicto en el estrecho de Ormuz supera seis meses y se extiende durante el resto del año, el gobierno federal dejaría de percibir más de 220 mil millones de pesos por subsidios al IEPS.
La cifra no es menor. Representa cerca del 50% de los ingresos por IEPS en 2025 y equivale a 0.6% del PIB. Este ajuste presionaría las finanzas públicas y elevaría la probabilidad de que el déficit fiscal para 2026 alcance 5.0% del PIB, por encima del 4.1% estimado por la Secretaría de Hacienda.
En paralelo, el organismo observa con cautela una iniciativa presentada al Congreso. La propuesta busca modificar el concepto de gasto corriente estructural para excluir sueldos del sector público y programas sociales. El cambio permitiría ampliar el gasto sin violar el presupuesto aprobado, aunque, en términos prácticos, implicaría un aumento del déficit.
Víctor Manuel Herrera, presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del IMEF, añadió otro elemento de presión. Señaló que los ajustes en los bloqueos de cuentas por parte de la UIF, sin orden judicial, afectan la dinámica empresarial. “En pláticas con personas se ha visto que los bancos no notifican a los cuentahabientes”, explicó, lo que impide cumplir con pagos a proveedores y nómina.
El proceso de aclaración, además, no es inmediato. Puede extenderse hasta dos meses, un periodo crítico para las pequeñas y medianas empresas que dependen de liquidez constante.


