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La concentración panista celebrada en Chihuahua dejó uno de los discursos más duros pronunciados en los últimos meses contra Morena. Ante simpatizantes de @AccionNacional, la gobernadora @MaruCampos_G elevó el tono de la confrontación política y sostuvo que la historia terminará por juzgar a quienes, según sus palabras, “traicionaron a la patria”.
La mandataria colocó a Sinaloa como un ejemplo de lo que, afirmó, podría extenderse al resto del país si no se modifica el rumbo actual. Su argumento fue directo: la normalización de la narcopolítica conduce al miedo, a la violencia y al debilitamiento de las instituciones. En ese contexto, cuestionó la postura de funcionarios señalados por presuntos vínculos con el narcotráfico que, dijo, exigen pruebas mientras las consecuencias de la inseguridad son visibles en comunidades enteras.
Campos señaló que esas evidencias se encuentran en la realidad cotidiana de miles de mexicanos: familias que buscan a sus desaparecidos, jóvenes afectados por la violencia y poblaciones obligadas a desplazarse. Acusó a Morena de proteger a determinados actores políticos mientras simula investigarlos, pero evita señalarlos públicamente.
La gobernadora también denunció una presunta persecución política contra gobiernos de oposición. Defendió la actuación de su administración y aseguró que Chihuahua ha enfrentado al crimen organizado bajo el principio del cumplimiento de la ley. Según expuso, mientras algunos funcionarios federales recurren al discurso de la soberanía nacional, se intenta desacreditar a quienes mantienen una posición crítica frente al poder.
Uno de los ejes centrales de su mensaje fue precisamente la soberanía. Campos afirmó sentirse profundamente orgullosa de ser mexicana y sostuvo que el destino del país debe ser decidido por los propios mexicanos. Sin embargo, distinguió entre lo que llamó una soberanía auténtica y una “falsa soberanía” utilizada, dijo, como escudo por actores vinculados a intereses criminales.
En el tramo más político de su intervención, la mandataria calificó a Morena y a la llamada Cuarta Transformación como un “narco gobierno” y aseguró que los libros de historia registrarán las responsabilidades de quienes, a su juicio, permitieron el avance de estas prácticas. Sus declaraciones fueron acompañadas por consignas de “Fuera Morena” lanzadas por militantes y asistentes al acto.
Campos cerró el mensaje apelando a episodios históricos de resistencia política en Chihuahua. Recordó la defensa del voto en 1986 y sostuvo que el estado vuelve a convertirse en un punto de referencia para quienes buscan enfrentar al actual régimen. Bajo esa narrativa, presentó a Chihuahua como un refugio de la libertad y como un espacio desde donde, aseguró, continuará la disputa política por el rumbo del país.

